domingo 6 de diciembre de 2009

Melodías para olvidar.




Inserte aquí su ensayo/crítica/texto/argumento sobre la evasión o sobre cómo la música puede llevarle lejos. Cómo puede sentir que de verdad puede coger ese tren. Lejos, muy lejos. Desplazarse a la velocidad del sonido por unos minutos. Desaparecer para ellos. Way, way out of here.









Pd. A OjosMiel le gustan mucho mucho Porcupine Tree.
Cogió su libreta de poemas y fue arrancando las hojas. Una a una. Intentaba matar todos los versos negativos. Los fue rompiendo en pedazos cada vez más pequeños hasta que se redujeron a la nada. No creo que notasen el dolor: llevaban muertos mucho tiempo. La poesía, como todo en esta vida es algo efímero en parte. Si tú quieres está siempre ahí para arrancarte los malos sentimientos y obligarte a sonreír. Pero si, por el contrario, no quieres, puede desaparecer de la noche a la mañana. Como los recuerdos. ¿Qué es más, la poesía, que recuerdo almacenado?
A veces cuesta mucho borrarlo, y tienes que esforzarte de veras. Hasta que te duele. Al final, tocarás fondo, abrirás otra libreta y escribirás una nueva historia. De eso se compone la vida. Empezar unos cuadernos y cerrar otros.

domingo 29 de noviembre de 2009

"On ne voit bien qu'avec le cœur. L'essentiel est invisible pour les yeux."

"Si tu viens, par exemple, á quatre heures de l'après-midi, dès trois heures je commencerai d'être heureux."




Pd1. Para los curiosos que quieren saber sobre OjosMiel: se sabe el primer capítulo del Principito en francés de memoria.
Pd2. Con esta entrada inaguro la sección Magia descubierta. Ahí quedará guardado todo lo que inspira y gusta a OjosMiel.

lunes 23 de noviembre de 2009

Cómo construir una fábrica de abrazos.

1. Primero, debe realizar un largo trabajo de investigación para encontrar el máximo número de abrazos que pueda juntar. En realidad, es muy fácil, están en todas partes (en su casa, sin ir más lejos, seguro que hay alguien que puede darle alguno para su colección). Lo malo es que a veces se esconden y, entonces, deberá poner todas sus fuerzas en la búsqueda.


2. Una vez que tenga un número suficiente para que no se le agoten en un corto plazo de tiempo, deberá meterlos todos en una caja. Si su objetividad y su incredulidad en la magia se lo impiden almacénelos, simplemente, dentro de usted.


3. Por último: camine, pedalee, conduzca con su gran caja de abrazos y llegue todo lo lejos que pueda repartiéndolos.





ADVERTENCIA DE SEGURIDAD: En su camino apareceran diversas personas que no merecerán ninguno de sus abrazos. Deberá pues realizar una minuciosa tarea de selección para darselos a quien de verdad los merece. ¿Cómo saberlo? Eso se lo dirá algo llamado empatía.

miércoles 18 de noviembre de 2009

Los abrazos que no conseguimos dar.

Creé este blog hace casi dos años. Un día de final de año. ¿A quién se le ocurre nacer el último día de un año? Un día en el que todo el mundo está con su familia, cerrando una etapa. ¿Quién le iba a hacer caso a algo que se abría cuando todo se clausuraba?
Está claro que su vida no estaba escrita para tener éxito.




Yo lo consideraba simplemente un cúmulo de palabras que depende de como las organizase, podían resultar más o menos bonitas. Pero este blog no quería ser bello, se empeñaba en curar. Quería ser un médico de penas y fracasos. Estas entradas se empeñaron en dejar la belleza a un lado y decidieron, simplemente, curar. Pero OjosMiel no quería hacerlo. Las máquinas no se curan, se arreglan. Consideraba que el gran conjunto de mecanismos que son nuestros sentimientos debían ser arreglados y no curados. Así que le prohibió a Abrazosdeinvierno curar, dijo que lo que iban a hacer era arreglar. Pero el problema es que, nadie se leería un manual de instrucciones. Uno de esos aburridos libros vacíos de belleza literaria que hablan de cómo hacer funcionar algo, o de cómo arreglarlo, no tienen ningún interés.




Lo bello de este mundo es que hay personas de todas clases. Incluso de las que les gusta los manuales de instrucciones. Incluso de las que consideran que esto es bello.
En parte creo que he conseguido esa clase de pequeña belleza que se encuentra en las cosas pequeñas. O quizá se la habéis dado quienes aparecéis por aquí.








Pd. Sí, esto va por todos esos comentarios negativos que estoy recibiendo últimamente. Tener seguidores no es cuestión de merecer o no, es la cantidad de gente que se ha pasado por aquí y por un motivo u otro, ha tenido una sensación positiva. Yo no soy la responsable de mis seguidores. Son los sentimientos de los propios lectores.
Tengo una cosa clara: esto va a seguir curando o arreglando o lo que quien quiera que esté detrás de la pantalla desee que le hagan mis palabras. Internet está lleno de consultorios, a quienes esta terapia les parezca repetitiva y absurda, tienen a disposición un gran número de lugares donde asistir. Y sino, mirad en mi sección "Viaje a otros inviernos" o investigar sobre dónde se cura OjosMiel (solo tenéis que mirar su perfil) . Las personas de ambas listas, además de curar, embellecen.

lunes 16 de noviembre de 2009

Me gusta que llueva
cuando llueve todo está callado y
el silencio es el mejor amigo de los poetas.


Creo que si yo fuese cielo
se me haría difícil hacer llover.
Lo considero un proceso doloroso,
algo muy complicado que,
después de mucho trabajo,
se convierte en belleza.
Como un nacimiento,
como el proceso creativo en sí.

Me gusta la lluvia porque toda ella es arte.
Cada gota que cae es el amanecer de una historia.
Y a los artistas les gustan las historias.


domingo 15 de noviembre de 2009


Su vida había estado llena de gatos negros que la miraban desde fuera del cristal, aquel pueblo estaba lleno. Había pasado por debajo de mil trescientas cincuenta escaleras porque las obras de su casa nunca se acababan. Se le habían roto tres espejos mientras se miraba, sintiéndose una princesa fea sin trono ni hogar. Había abierto cada día de lluvia un paraguas dentro de su casa porque sus padres no tenían dinero para arreglar las goteras... y así con toda una infinidad de portadores de mala suerte.



Pese a todo ahí estaba, poniendo a la supersticción y al destino contra la pared. Venciéndole y demostrándole que le ganaría en cada una de las batallas a las que acudiera. Teniendo el peligro fuera y dentro de su casa y no huyendo. Como una heroína.


viernes 30 de octubre de 2009

Sobre el sueño (y la magia)

Eres mi sueño y mi pesadilla favorita: mi sueño cuando te quiero y mi pesadilla cuando intento no quererte.
En la pesadilla intento, en vano, dejar de quererte. Es una especie de falsa frustración que me recorre por dentro: en el fondo no quiero dejar de hacerlo. Cuando despierto lucho contra la pesadilla y consigo no creermela, aunque es muy fácil no hacerlo.
En el sueño te doy toda la magia que tengo dentro y tú me das la tuya. Ese flujo de energía hace que mi cosmos vuelva a nacer devolviéndome a la vida. En ese momento me siento totalmente feliz. Todo tiene un aura diferente y hermosa. Lo que fluye no es amor sino magia. Dar todo lo bueno que tienes dentro y, a su vez, recibirlo. Probablemente sea el mejor sentimiento que existe. Por eso es este mi sueño favorito y la mejor realidad que puede existir.

domingo 25 de octubre de 2009

This is one for the good days.

Tu vida está grabando: sonríe. Mira de frente a la cámara, tú eres el personaje principal. Los personajes secundarios irán y vendrán. Desaparecerán y aparecerán. Algunos cambiaran radicalmente la película; otros simplemente harán variar algunos pequeños matices. Intenta que de tu casting salgan los mejores, los que harán la película más bonita tan solo por el hecho de aparecer.
Intenta que la película de tu vida no tenga momentos tristes. O que tenga los menos posibles. Enfoca desde los puntos correctos, donde se pueda apreciar toda la belleza. Busca bien todos los ángulos, que no se te olvide ni un detalle.
Cuando hayas tenido en cuenta todas estas directrices y estés acabando de grabarla, sonríe otra vez. Esto es lo que quedará de ti. Será tu forma de hacer historia.

lunes 19 de octubre de 2009


Te levantas a las seis y media de la mañana. Pones esos pantalones viejos que además ahora están fríos. Intentas desayunar algo, con pocas calorías para no engordar. Sales de casa, con el abrigo abrochado hasta arriba y te diriges a clase, a trabajar, o a ningún sitio. Haces lo que tengas que hacer, algo que, en realidad, no te apasiona en absoluto. Sales de donde tengas que salir y vuelves a tu casa. Reconoces que quizás sea el único momento del día que te cause algo de satisfacción, llegar y notar el calor interno que desprende, el que tú le has hecho tener.
Es entonces cuando eres tú. Te quitas la máscara que llevas puesta todo el día y haces lo único que te reconforta: vivir de veras. Como si fuese de verdad. Y eso se limita a escuchar un poco de tu música, leer una de esas historias que puede que nunca ocurran, intentar escribir una así (o soñar con vivirla), ver una de esas películas que te hacen llorar de principio a final,...
Probablemente esa lista de cosas sea lo único que te hace seguir. El único color.
Al final, te preguntas si no será suficiente, si no serás una de esas personas inconformistas, que nunca alcanzan a sentirse bien porque siempre les falta algo. Piensas si la vida estará solamente hecha para otorgarnos pequeñas satisfaciones. Quizás no sepa dárnolas grandes. O al menos a ti no.



jueves 15 de octubre de 2009

En las últimas tres semanas hemos cruzado ciento cinco miradas. Nos hemos tropezado diez veces. Me ha sonreído como se sonríe todo el mundo siete veces. Me ha obligado a encontrar la otra cara de las sonrisas, la de las verdaderas, en sus ojos, noventa veces.

sábado 10 de octubre de 2009

Respiras y lo sientes. Notas esa sensación que todo el mundo pasa por alto. Tienes conciencia de cómo el aire entra en tu cuerpo queriendo ocupar un lugar, buscando un sitio en ti. Te llena y lo vuelves a expulsar. Te preguntas cómo un proceso mecanizado, realizado inconscientemente, puede ser tan complicado.
A la vez sientes cómo tu corazón te impulsa, siendo el metrónomo que le pone tempo a la melodía de tu vida. Notas cómo cada fracción es un compás. Aprecias lo que es vivir, y sientes que deberías haberte dado cuenta antes. Según pasan los minutos la melodía se va acabando, como una de esas canciones que acaban bajando el volumen. Desapareciendo. Yéndose de este mundo de puntillas.
Sientes como el ritmo va disminuyendo poco a poco en un ritardando que parece nunca acabar y, de repente, desaparece todo para ti.

sábado 3 de octubre de 2009

Mientras vomitas lo poco que te queda dentro piensas cómo podrás calmar esta situación. Te desesperas y te reconcomes por dentro. Buscas en cada uno de tus recodos intentando encontrar algo bueno. No lo encuentras. Metes una última vez los dedos con tanta fuerza como si quiesieses sacar directamente del estómago todo lo que tienes. Todo lo que eres. Tiras de la cadena y te acuestas en el suelo, no te quedan fuerzas para nada. Estas paredes, las siguientes y las siguientes te impiden ver lo que hay detrás. Una vez más, lloras porque no sabes cómo solucionar esta situación que se te va de las manos.
Cuando puedes evitas comer: no quieres que entre más dolor en tu interior. Solo sirve para tener que sacarlo. Y no quieres, no quieres sacarlo. Cada vez que entras al baño expulsas de tu cuerpo la esencia de una vida que se escapa a cada minuto. Cada tick tack del reloj es una decisión, para bien o para mal. Ni siquiera sabes si lo estás haciendo bien. Te descoserías y volverías a empezar. Por eso lo echas todo, crees que vaciándote por dentro conseguirás ser alguien nuevo. Y mientras vomitas, te planteas que pasaría si pudieses agradarles. Si conseguirías ser feliz o no.



Todos somos belleza, todos hemos venido aquí para brillar. Perder nuestra esencia, nuestra marca de identidad, sería perder esa belleza.


miércoles 30 de septiembre de 2009

"La gramática estrato de conciencia que lleva a la belleza."

Vivimos en un mundo dominado por palabras. Hoy los hechos han sido vencidos por una competencia lingüística que todo el mundo debería dominar. El no ser así facilita la labor a los que dominan esa capacidad que es el lenguaje y a la que muchas veces no le damos la importancia que tiene. Estamos viviendo en un presente en el que la gente se pone en evidencia constantemente produciendo errores gramaticales que ni siquiera sabe que existen. Y mientras tanto ni siquiera se preguntan para qué sirve la lengua. Porque ni les interesa ni sabrían dar una respuesta coherente.
A la gente ya no le importa si "handa en vicicleta" o "biaja en abion". Ya no les importa "a ver hido de bacaciones" o "qedarse en su puevlo". Ya no le importa expresar, sacar de alguna manera lo que tienen dentro. O quizás es porque no tienen nada.
Nadie piensa en entenderse, en comprender. Quizás la incompetencia lingüística esté debida a eso: a una ausencia de interés por llegar más allá de los propios sentimientos.
No creer en la palabra es, en realidad, no creer en una parte de la belleza. Porque estoy segura de que es uno de los mejores caminos para alcanzarla.







Y, aún así, nos consideran inferiores a los estudiantes de Humanidades si nos comparan con los de Ciencias.
"Da la sensación de que no eres tú quien dirige la escritura, sino que más bien es la escritura la que te arrastra a ti."