Vuelven la melodía y las palabras a mi mente.

Un cielo bonito se esconde tras la ventana como si él también decidiese sonreir después de la tormenta. Después de la tristeza de la rutina, después de la corrosión de los días. Todo apunta a que hoy es un día para sonreír, para dejar la desesperanza de lado. Que la melancolía traiga consigo un poco de alegría, aunque sea en una pequeña dosis. He organizado mis pensamientos como en una gran biblioteca. Todo está en un lugar concreto. Incluso las alegrías y las tristezas. Para que no se me olvide que he tenido de ambas. Para que la experiencia haga de mí esa muñeca que se cose y vuelve a coserse sin importar cuántas veces tiene que hacerlo.
Ahora entre los libros y libros que componen la biblioteca de mi mente queda el pasillo abierto, la ruta constante, la marcha de invierno a invierno. Del mío al tuyo.

6 recibieron el abrazo:

bixitoluminoso dijo...

Ojala sea cierto, y la desesperanza siempre se aparte en el cielo...

:)

marta dijo...

¡Me encantaría poder archivar yo también todos mis pensamientos! Sería muy útil, ciertamente.

Un beso MUYGRANDE :)

Nicir dijo...

Mmmmm...Los libros de mi mente estan desordenador completamente u.u

un BESO

SABRINA dijo...

Hola!! Muy buenas fotos,
como soy amante del invierno me encanta todo de tu blog ajaja.
Hoy: Copiones y Criticones, seguro alguna vez te paso. Pasa y comentá, lo que quieras.
Que tengas un lindo dia :)

Iván dijo...

un texto bello dentro de su nostalgia...

tienes un bello blog

cecilia de tacones rojos dijo...

del caos surgen las mas bellas historias, pero ordenar da tanta paz...

No espere encontrar aquí prolífica y virtuosa poesía. No espere encontrar aquí demasiada ficción, o tal vez sí. Aquí hay ficción real: dragones, princesas y piratas de esos que podríamos ser usted y yo, en situaciones que podrían ocurrirnos a nosotros mismos en cualquier calle, en cualquier habitación, entre estas cuatro paredes desde las que me lee. Esto no es más que un conjunto de historias que veo y transcribo cuando imagino las preocupaciones de todos aquellos que caminan por la calle y, por uno o por otro, por las tristezas o por las alegrías que han vivido, tienen dentro kilos y kilos de magia. Literatura de andar por casa, si le apetece. Así que, sin que se dé cuenta, igual estoy registrando su historia y un día de estos, se convierte en protagonista de una entrada. Bienvenido a mi fábrica de abrazos particular, también tengo chocolate caliente para soportar este frío invierno.