Botes de conserva

Es sorprendente tu facilidad para acostumbrarte al dolor. Es sorprendente como crees que forma parte de tu vida como otra cosa cualquiera. Vas almacenando trozos de tristeza como fuesen botes de conserva que, aún estando vacíos, sigues guardando por si pueden servir para algo más tarde.
Caminar, caminar, caminar. Un paso adelante, tres atrás. La vida, las vías, los trenes perdidos. Las líneas que no van a volver a pasar por esos pueblos perdidos. Ser un pueblo perdido. Maldecir la distancia día tras día. Sentir ya se ha ido todo cuando ni siquiera has llegado. Cuando aún no has encontrado la forma de dejar de ser un pueblo perdido. Y así acumulas caminos no hechos, experiencias no vividas, botes de conserva vacíos.
Siempre te has conformado con un sitio en el desván del mundo, tu capacidad para acostumbrarte a las telas de araña de la realidad es la misma a acostumbrarte a llevar atada la tristeza a tu pierna izquierda, y que esta golpee la derecha cuando camines.
Y aún sacas el valor para imaginarte a esos botes cayendo al suelo mientras sus cristales se rompen en fragmentos muy pequeños. Aún te queda fuerza para soñar que consigues otros que no están vacíos. Porque no has perdido las ganas de reutilizar líneas de tren perdidas, de dar diez pasos adelante y ninguno atrás. De caminar de verdad.

18 recibieron el abrazo:

Calypso dijo...

A veces, el dolor, se convierte en un compañero de viaje y no en una amenaza. A veces, es lo único que nos hace ser conscientes de que seguimos vivos. Y, a veces, (solo a veces), seguimos caminando, reutilizando líneas de tren perdidas, solo para intentar descubrir qué pasaría si consiguiésemos arrancarnos ese dolor de las entreñas...

R.--->(L)

=)

cecilia de tacones rojos dijo...

...el ser humano se adapta a todo.

.Amazonica dijo...

Despues de todo, eso es lo que importa: las ganas de seguir hacia adelante. El dolor puede ser un buen compañero :)

besos!

aniway dijo...

acostumbrarse al dolor es facil, lo dificil es decidir seguir adelante y luchar contra el :)

Anthony Yupanqui Lorenzo dijo...

Muy conmovedor. A lo mejor, podrías albergar la esperanza que todo pasará.

Vanne dijo...

Caminar hacia delante. Siempre.
muy buena entrada:)

Rocio Belén dijo...

es hermoso lo que escribiste :)
puedo tomarme el atrevimiento de guardarlo? no lo voy a publicar en ningun lado, lo prometo :)

Luiza-manie dijo...

el dolor es una mochila o la piedrita del camino...
ahora por que de invierno no hay abrazos de verano?¿

Djuna dijo...

(silencio que aplaude y admira)

Mer dijo...

Y en ese camino,vacia esos botes y llenalos de cosas bonitas que te hagan sonreír.De cosas que cuando las mires te dibujen sonrisas enormes de esas que iluminan toda oscuridad.

:)

Abrazos cálidos desde los tejados de Tokyo para ti.

Dara Scully dijo...

traigo mermelada, para los tarros. quizás así es más fácil.


(sonrisa
para ti y
para tu invierno)

·Êl düêndê (¡n)fêl¡z· dijo...

La vida está construída por pequeños pasos que poco a poco se van haciendo más y más extensos. A veces retrocedemos el triple de lo que hemos logrado avanzar, pero ello no nos detiene.

Tristeza en dosis moderadas, una pizca de dudas y la amarga desazón de no saber si lograremos alcanzar esa razón que tanto perseguimos, rellenan los botes que cargamos a nuestras espaldas...

Vaciarlos es tan sencillo como aceptar que la vida es caminar e irse abriendo paso entre grietas y arañazos varios.

Un beso ^^

Don't Forget This dijo...

¡Hola! Estoy embarcada en nuevo proyecto cuyo objetivo es hacer llegar mensajes directos y simples a personas que caminen por la calle. En unos días comenzaré a publicar y podrás averiguar de qué se trata. Espero que me sigas si te parece una idea interesante.
¡Muchas gracias!
@Don't Forget This (You Should Remember)

andrea.c dijo...

Nunca perder esas ganas. Estoy segura de que tú nunca lo harás, aunque en vez de botes de conserva llenes garajes y aunque en vez de un paso atrás des una milla, porque todos confiamos y sabemos que llegarás a la meta. :)

MuñEkiTa CaT dijo...

Hola,

Estimada blogger, visité tu blog y está excelente, me encantaría enlazarte en mis 2 sitios webs.

Y por mi parte te pediría un enlace hacia mi web y asi beneficiar ambos blogs con mas visitas.

Espero tu Respuesta a munekitacat@gmail.com

Un cordial saludo

Catherine Mejia

La sonrisa de Hiperión dijo...

Encantador blog el tuyo, un placer haberme pasado por tu espacio.

Saludos y un abrazo.

Noon dijo...

Una pierna arrastra a la otra para caminar, aunque sea de lado pero sobre todo para caminar al lado, al compás de la vida.
Un fuerte y caluroso abrazo.

Valèrie dijo...

Tiempo atrás podría haberme sentido completamente identificada con tus palabras. Y en cierto sentido aún hoy me sigo encontrando un poco en ellas.
Ocurre que uno naturaliza ciertas cosas como propias, uno cree que sin ese dolor ya no es uno...y quizás el dolor sea propio del ser humano, experimentarlo nos permite crecer. Lo que deberíamos dejar de naturalizar es la tendencia a no tomar los trenes, es el sabor en la boca que nos queda por aquellas vías que no hemos recorrido. Lo que hay que vencer es la inercia, lo que hay que lograr es volver a caminar -aunque nunca dejaremos de mirar hacia atrás-, debemos comprender la importancia del ahora tratar de no dejarnos ganar por el miedo a lo que vendrá. Un poeta escribió que "no hay peor nostalgia que la de añorar aquello que no fue..." y creo que está en lo cierto.

Extrañaba leerte. Hacia mucho que no retomaba mi lugar en el mundo de los blogs y siempre es un gusto regresar a tus palabras.

No sabía lo de los prostíbulos y el Dark Side y sinceramente no me sorprende para nada. Es mi disco orgásmico por preferencia.

Con respecto a Tokio Blues debo confesar que esperaba mucho más, pero que lo disfruté porque lo leí mientras estaba estudiando y al ser una lectura fácil me sirvió para despejarme un poco.

Te dejo un abrazo de invierno Ojos Miel :)

No espere encontrar aquí prolífica y virtuosa poesía. No espere encontrar aquí demasiada ficción, o tal vez sí. Aquí hay ficción real: dragones, princesas y piratas de esos que podríamos ser usted y yo, en situaciones que podrían ocurrirnos a nosotros mismos en cualquier calle, en cualquier habitación, entre estas cuatro paredes desde las que me lee. Esto no es más que un conjunto de historias que veo y transcribo cuando imagino las preocupaciones de todos aquellos que caminan por la calle y, por uno o por otro, por las tristezas o por las alegrías que han vivido, tienen dentro kilos y kilos de magia. Literatura de andar por casa, si le apetece. Así que, sin que se dé cuenta, igual estoy registrando su historia y un día de estos, se convierte en protagonista de una entrada. Bienvenido a mi fábrica de abrazos particular, también tengo chocolate caliente para soportar este frío invierno.